Aikido y Pandemia

Hoy os traemos un artículo publicado por Florence Labasque en la revista italiana Exagere rivista.

Artículo original.

"Más allá del gesto y la imagen. El camino del Aikido y el tiempo de la pandemia."


Soy francesa y vivo en Madrid, nací en París en el año 1981, y siempre he sabido dos cosas muy importantes: que no viviría en Francia cuando fuera mayor y que, algún día, tendría la suerte de vivir cerca del mar. ¿Cómo podía saberlo? Digamos que, gracias a mi propio instinto, mi voz interior y mi conciencia.

Madrid no es precisamente una zona costera. Tenía la previsión de mudarme con mi familia a Castelldefels, una ciudad marítima situada al sur de Barcelona, este mismo verano, y la pandemia actual me ha dejado en una completa incertidumbre en cuanto a mis planes. ¿Cómo enfrentar dicha situación incierta? Volveré a hablar de este tema más adelante en este artículo. La incertidumbre está más presente que nunca en nuestras vidas.

Llegué a Madrid a finales de 2008, justo en los comienzos de la pasada crisis económica. Llevaba años haciendo deportes como tenis, squash, natación… además del baile, no me acababan de llenar completamente, de apasionarme… Es cuando, a principios de 2009, conocí a una persona que practicaba Aikido. Fue una feliz coincidencia, porque unos años antes, en Paris, presencié casualmente una demostración de Aikido, y me quedé fascinada mas de una hora con la boca abierta…

Así que me decidí a visitar este dojo (lugar de practica), y enseguida supe que era lo que había estado buscando durante años. No era un deporte, sino una ACTITUD, por la forma de pensar, de moverse, de practicar. Es muy importante subrayar que, en Aikido, no hay sistema de competición, ni división en función del sexo, de la edad, peso o nivel alcanzado durante la practica. El Aikido “nos fascina por su eficacia, riqueza, elegancia, pureza y coherencia.”[8]

Este dojo que descubrí no era otro que el del Maestro Yasunari Kitaura[9], quien introdujo el Aikido en España hace ya más de 50 años. Era como empezar directamente en el mejor sitio: donde mejor se aprende, pero también donde más te exigen. Tienes la suerte y la oportunidad de aprender de los mejores, y, a cambio, te tienes que esforzar un poco más, sabiendo que este esfuerzo es, en si mismo, positivo. ¿Y qué es lo que aprendí en estos años?

Primero, la importancia de la CONSTANCIA: el Aikido se elabora cuidadosamente, no se ejecuta así “tal cual”. Esta ley de la constancia tiene más fuerza aún en el contexto actual: la constancia del personal hospitalario que no puede parar, la constancia de la gente que está aguantando en su casa sin poder salir, la constancia de los padres que tratan de establecer una nueva rutina para sus hijos, etc.

Sí la constancia supone cierto esfuerzo, la HUMILDAD presenta un reto aún mayor, porque afecta al ego de cada persona. Irremediablemente, para mejorar, hay que ser humilde, por dos razones fundamentales: en primer lugar, el practicante novel rápidamente tiene la sensación de que no se entera de nada debido a la complejidad conceptual y técnica del Aikido (aunque con igual rápidez empieza a vislumbrar un interés que le hace perseverar en la practica), y, en segundo lugar, porque, si no actúas con humildad, no tendrás conciencia, no observarás, y no progresaras en la practica. Y volver a hacer lo mismo otra y otra vez, sin mejorar, no tiene sentido.

Hablando de humildad, quizás las sociedades occidentales deban extraer una importante enseñanza a este respecto en la actual pandemia. ¿No la vimos venir, o no la quisimos ver venir? ¿Estaremos dispuestos a cambiar algo en nuestro estilo de vida para que no vuelva a pasar? Hace unas semanas, casi nos reíamos del Coronavirus… Lo dejo en suspenso para reflexionar sobre nuestra ocasional arrogancia, o sobre pensamientos desconectados de la realidad que llegamos a tener. Personalmente, iba a practicar, ilusionada, pensando en la forma de seguir practicando Aikido en Cataluña este verano con la mudanza hecha y mi sueño cumplido… No pensaba que nos iba a afectar tanto aquí en Europa.

Hemos tratado la CONSTANCIA y la HUMILDAD. ¿Qué más se requiere para progresar en la vía? PACIENCIA.

El Aikido es un arte marcial. Se piensa y se elabora antes de ejecutarse. Cada acción tiene que ser vivida como una oportunidad de mejorar, y no como una repetición de movimientos sin sentido. Lo mismo nos pasa hoy en día, necesitamos paciencia: paciencia para conocer más acerca del virus, paciencia para quedarnos en casa. Hasta los más expertos no saben de dónde procede, cómo actúa, si un contagiado puede volver a contagiarse. Todo esto, desde luego, nos genera bastante inquietud.

Respecto a la paciencia, y como visión personal, antes de practicar Aikido, y hasta el día de hoy, nunca se ha encontrado entre mis virtudes. Siempre se me han dado bien los estudios y otras aficiones, lo que me generaba impaciencia, tanto conmigo misma como con los demás, por ejemplo, cuando alguien no comprendía un concepto a la primera, o hacia mi misma cuando algo no me salía perfectamente.
Gracias al Aikido, aprendí a ser mucho más comprensiva, a tener más calma, y hasta diría que mas humanidad. A veces está bien reconocer que no lo entiendes todo o que no te sale todo perfecto inmediatamente. TEN PACIENCIA Y PERSEVERA. Esa es la actitud que todos debemos cultivar, tanto en la vida como frente al virus. No nos queda otra.

Ahora bien, si el Aikido requiere constancia, humildad y paciencia, te devuelve algo que no tiene precio: SERENIDAD. Lo cual no es poco en el difícil momento actual. “No luchar, ni contender. Todo emana con serenidad desde el centro.”[10] Aunque, ahora mismo, por razones evidentes la practica regular de Aikido no puede realizarse, es posible practicar de otra manera. Cada aikidoka, en su casa, está, consciente o inconscientemente aplicando las enseñanzas del Aikido. “La mente, la respiración y el movimiento corporal se asimilan y se hacen uno”. [11]

Por otra parte, la práctica de Aikido ha potenciado algo muy especial: el compañerismo. Yo que era una persona muy individualista, aprendí a trabajar en equipo: aquel formado por Uke (quien recibe la técnica) y de Tori (quien la realiza). En Aikido, es tan importante la actitud del que ataca como la de quien recibe dicho ataque. Los dos tienen un papel fundamental, los dos tienen su propia actitud y energía. Y se trata de “reducir la inicial dualidad a una sola unidad.”[12]

Gracias al Aikido, puedo decir que he desarrollado mucho más un aspecto fundamental y de utilidad para cada día: la ACEPTACIÓN. Ya seas alumno o maestro, debes cultivar una actitud de ACEPTACION. Aceptarte a ti mismo. Aceptar a los demás. Aceptar el Universo que te rodea. Y hoy en día, tendrás que aceptar la pandemia como realidad abrumadora.

“Aiki no es la técnica para luchar o derrotar a un enemigo. Es el camino para reconciliar al mundo y hacer de los seres humanos una familia.” [13]

Quiero terminar citando esta frase de mi Maestro, al que estaré para siempre agradecida: “El caos agitado desaparece y nace un nuevo cosmos armónico.”[14]

En el momento actual esta frase cobra un nuevo sentido, como realidad o como esperanza. Vivimos una situación que hubiera sido difícil de imaginar hace tan solo unas semanas, y, a la vez, tenemos el sentimiento o la esperanza de que el mundo vuelva, algún día, a la “normalidad”.

Yo sé que, por ahora, tendré que aplazar uno de mis sueños. Lo haré con paciencia, con aceptación, y con muchas ganas, integrando para siempre la preciosa enseñanza que recibí del Aikido.

[1]KIMUSUBI, PRINCIPIO DE AIKIDO de YASUNARI KITAURA, Conferencia pronunciada en Gernika-Lumoko Udala en abril de 1994 – publicada en el libro La Plenitud del Vacío, Ensayos sobre el Aikido y otros aspectos de la cultura japonesa, Compañía Literaria, páginas 25 a 44.
[2]Aikido Ametsuchi, Calle Minas 17,28 004 Madrid
[3] KIMUSUBI, PRINCIPIO DE AIKIDO de YASUNARI KITAURA, Conferencia pronunciada en Gernika-Lumoko Udala en abril de 1994 – publicada en el libro La Plenitud del Vacío, Ensayos sobre el Aikido y otros aspectos de la cultura japonesa, Compañía Literaria, páginas 25 a 44.
[4] idem
[5] idem
[6] MORIHEI UESHIBA
[7] KIMUSUBI, PRINCIPIO DE AIKIDO de YASUNARI KITAURA, Conferencia pronunciada en Gernika-Lumoko Udala en abril de 1994 – publicada en el libro La Plenitud del Vacío, Ensayos sobre el Aikido y otros aspectos de la cultura japonesa, Compañía Literaria, páginas 25 a 44
[8] KIMUSUBI, PRINCIPIO DE AIKIDO de YASUNARI KITAURA, Conferencia pronunciada en Gernika-Lumoko Udala en abril de 1994 – publicada en el libro La Plenitud del Vacío, Ensayos sobre el Aikido y otros aspectos de la cultura japonesa, Compañía Literaria, páginas 25 a 44.
[9] Aikido Ametsuchi, Calle Minas 17,28 004 Madrid
[10] KIMUSUBI, PRINCIPIO DE AIKIDO de YASUNARI KITAURA, Conferencia pronunciada en Gernika-Lumoko Udala en abril de 1994 – publicada en el libro La Plenitud del Vacío, Ensayos sobre el Aikido y otros aspectos de la cultura japonesa, Compañía Literaria, páginas 25 a 44.
[11] idem
[12] idem
[13] MORIHEI UESHIBA
[14] KIMUSUBI, PRINCIPIO DE AIKIDO de YASUNARI KITAURA, Conferencia pronunciada en Gernika-Lumoko Udala en abril de 1994 – publicada en el libro La Plenitud del Vacío, Ensayos sobre el Aikido y otros aspectos de la cultura japonesa, Compañía Literaria, páginas 25 a 44 "



Florence Labasque
Publicado en la revista Italiana EXagere rivista